domingo, 5 de agosto de 2012


La soledad no es que no haya nadie.



La soledad es ir acompañado por la calle, ver algo que nos llama la atención y saber que uno no puede comentarlo, porque al que viene al lado no le importa, o no escucha, o se encoge de hombros, o mira y ni siquierase encoge de hombros. 




La soledad es estar esperando, aunque el que esperemos esté junto a nosotros... junto, al lado... pero no con nosotros.

Oyéndonos, no escuchándonos.

Mirándonos, pero no viéndonos.

Estando... no acompañando, ni participando, ni tratando de entender.


La soledad es querer gritar que aquí, dentro del pecho, se revuelve un dolor formado por silencios, llantos disimulados, preguntas sin respuesta. Es que no podamos decir que nos va mal, pero que tampoco podamos decir que hay una luz de entusiasmo y de ganas en nuestra vida.


(...)


La soledad es saber que la piedad de los demás no existe, que la infelicidad les causa espanto y miedo porque temen que sea contagiosa... es saber que para estar acompañados hay que bañarse, hay que peinarse bien, vestirse cuidadosamente y parecer totalmente despreocupados y dichosos, sin necesidades apremiantes, sin problemas... y sin que nadie, nadie se de cuenta que estás solo.



Poldy Bird

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