Hablo de esperar aún sabiendo que no sabes quién va a venir. Dar, sin esperar. No lo digo yo, lo explican mis manos, que nunca tienen melodía, excepto cuando acarician.
*
**
Ahí sí, ahí son pura música para tus oidos.
Ahí sí, ahí son pura música para tus oidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario