martes, 14 de agosto de 2012


A veces soy taaan parecida a esa nena de primer año, flequillo al costado, pelo batido, ropa extravagante, que tengo que cruzar la calle para ver que pasa desde el otro lado. Para que algunas de esas cosas que no entiendo me causen gracia. A veces miro lo que quiero ver, lo que no puedo o no veo lo tiro, casi sin pensar ni dos segundos. Debe ser por eso que tengo la extraña necesidad de volver a abrir y revolver algo que siempre debió haber estado guardado, como un buen recuerdo. Me siguen persiguiendo un par de palabras, creo escucharlas de ves en cuando sobre todo cuando me acuerdo de vos. Vienen como una canción pegadiza, esas que las repetís más de mil veces en un dia. Creo poder vernos todavía sentados frente al monitor escuchando un par de canciones y riéndonos de lo que podía pasar. Creo escuchar tu sonrisa cuando se mezcla y borra con la mía, cuando no me hablas. Creo tachar nuevamente las voces de algunas personas que nunca comprendieron porque estoy acá. Duelen las palabras que esconden las mentiras. Duele la distancia absurda. Todo culmina con un deseo sincero de volverte a ver. 

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