Nunca me gustaron los consejos, siempre sostuve que uno tiene que hacer lo que siente sin importar lo que piensen los demás. Esperamos que la otra persona diga lo que nos gustaría escuchar, pero casi siempre sucede lo contrario. En el fondo uno intuye qué es lo que tiene que hacer (que no lo hagamos es otra cuestión).
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*¿Alguien puede cambiar tan rápidamente de un día para el otro?
No.
Pero con sus actitudes puede hacernos creer que si.
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¿Es culpa del zapato que aprieta
o de la persona que lo compró?
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