viernes, 18 de junio de 2010


Si el se va no lo perdones. Si te deja cultiva bien tu odio. Nunca seas generoso en olvido, si el se va. Si te deja no digas adiós o "qué vamos a hacerle", no pidas perdón. No repases vuestras fotos y, mirándole a los ojos, regálale eterno tu odio. Si el se va no trates nunca de entenderlo Maldice sus pasos. Nunca creas sus despedidas, sus promesas, su explicación. Y provoca llanto y dolor, que queme su conciencia como el sol, que el adiós le corte como una cuchilla. No te confundas el, es el asesino. Porque cuando el se va alguien lo esperará en la esquina. En otros brazos reirá con otras mentiras, dirá "Te amo, cuánto tiempo te he estado esperando". Y te olvidará, todo habrá muerto, y aquel otoño nunca habrá sido vuestro. Para qué mentir, que el se lleve, aunque dure poco, tu odio para siempre.

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